Alfonso V de Asturias y León, El Noble

[su_box title=»Alfonso V de Asturias y León, El Noble» box_color=»#82445b»]Alfonso V. Apodado ¨el Noble¨. Undécimo Rey de Asturias y León.[/su_box]

Biografía de Alfonso V de Asturias y León, El Noble

Hijo y heredero de Bermudo II, Alfonso V fue proclamado monarca en el año 999, tras lo cual, debido a su corta edad, fue puesto bajo la custodia de su madre, la reina Elvira, y del noble gallego Menendo González. En 1008 se hizo cargo personalmente del gobierno de sus territorios y después de enfrentarse a numerosas rebeliones de la nobleza entre los años 1012 y 1014, emprendió importantes reformas en la administración del reino, que culminaron con la promulgación en el año 1017 del Fuero de León.

Primeros años de vida

Hijo del rey de León Bermudo II el Gotardo y su segunda esposa, la señora Elvira García, no sabemos con certeza la fecha exacta de su nacimiento, ya que hay importantes discrepancias en las fuentes escritas. Por un lado, el obispo Sapiro, que conocía personalmente al futuro monarca, indica que Alfonso tenía 3 años en el momento de la muerte de su padre, pero no es extraño encontrar inexactitudes en su crónica y es probable que se haya equivocado al determinar su edad, ya que todos los cronistas cristianos del siglo XII coinciden en afirmar que Alfonso llegó al poder a los 5 años, versión que ha sido tradicionalmente aceptada por la mayoría de los historiadores, que creen que debió nacer alrededor del año 994.

En este sentido, es necesario señalar que en el Liber Testamentorum hay una copia de un documento fechado el 2 de septiembre de 992, en el que se atestigua claramente la presencia del joven infante, por lo que algunos investigadores han afirmado que tenía 7 años cuando ocupó el trono, aunque esta opinión ha sido refutada por numerosos estudios, como la de José María Fernández del Pozo, ya que se han encontrado pruebas concluyentes de que el año debió cambiarse por un error del copista encargado de la elaboración de la obra, ya que algunos de los personajes que aparecen confirmando la escritura, no se encontraban en la corte del rey de León en la fecha mencionada.

De estas polémicas hay que señalar que el nacimiento de Alfonso debió ser un gran acontecimiento en la corte de Bermudo II, ya que a pesar de que éste tenía descendientes de su anterior matrimonio con doña Velasquita, el infante fue el primer y único hijo varón legítimo del monarca. Así, la presencia del heredero al trono se hizo evidente desde su más tierna infancia en los diversos documentos emitidos por la Real Cancillería, en los que se percibe claramente su alta posición. Prueba de la importancia de Alfonso son los numerosos peligros a los que tuvo que enfrentarse prácticamente desde su nacimiento, ya que se ha registrado que el futuro rey sufrió un intento de asesinato cuando era sólo un niño. Este intento fue perpetrado por el noble asturiano Analso Garvixio, quien fue severamente castigado junto con su esposa por su traición.

Pero sin duda el acontecimiento que marcó completamente la infancia y en general toda la vida de Alfonso, fue la muerte prematura de su padre, ya que 38 días después de la muerte de éste, se produjo su coronación de forma oficial en León, iniciándose así una situación política muy compleja para su reino, debido a la corta edad del nuevo monarca.

El balance de su reinado

Cuando alcanzó la mayoría de edad en 1008, tomó medidas para pacificar el reino y controlar la nobleza. En el Consejo de León en 1017, emitió una serie de reglas para restaurar la autoridad de la monarquía. Restauró la ciudad de León, destruida por Almanzor 998. El 1 de agosto de 1020, reunió a una gran asamblea de pontífices, abades y grandes del Reino, para promulgar un Fuero, consistente en 58 decretos, para organizar política y civilmente el Reino.

El Reino de A. incluía a León hasta el Duero, Asturias y Galicia. Castilla fue, desde el siglo X, un condado independiente de facto, aunque el Conde Sancho García llamó a A. «su rey». Las tensas relaciones entre condado y reino se alternan con períodos de paz y buena amistad, que A. aprovecha para establecer su autoridad con mayor firmeza y atender a la doble tarea de reconquista y repoblación, tratando de preservar y recuperar sus posiciones al sur del Duero. Al título de ¨Noble¨ podría añadirse el de ¨Restaurador¨ por la labor realizada en la ciudad de León (cfr. M. Risco, Historia de la ciudad y corte de León y de sus reyes, Madrid 1792.

En 1017 ó 1020 concedió un conjunto de leyes, elaboradas en una sesión extraordinaria de la Curia regia contra la CURIA I, ya que en aquella época no había Cortes, y se aplicaban a todo el reino. Se conocen como el fuero de León, porque constituían el fuero municipal, que a su vez servía a otros pueblos (véase L. Vázquez de Parga, El fuero de León, «Anuario de Historia del Derecho Español» XV, 1944, 464-498.

La guerra contra al-Andalus y la muerte de Alfonso V

Satisfecho por sus logros y aprovechando la guerra civil que había comenzado en al-Andalus después de la muerte del segundo hijo de Almanzor, Abd al-Rahman ibn Sanchul, conocido por los cristianos como Sanchuelo, Alfonso V consideró que había llegado el momento de recuperar algunas de las posesiones que le habían sido arrebatadas en años anteriores, tanto por el mencionado líder musulmán como por su primogénito Abd al-Malik. Así, decidió dirigir una expedición a Portugal, en el verano de 1028, en la que se propuso recuperar Viseo y Coimbra, lugares que prácticamente garantizaban el control de los territorios situados al norte del río Mondego.

Pero la expedición no iba a prosperar, ya que el monarca, el 5 de mayo de 1028, murió en las cercanías de Viseo poco tiempo después, según todos los cronistas, tras ser atravesado por una flecha mientras realizaba un reconocimiento del terreno sin tener la protección adecuada. La inesperada muerte de Alfonso V el Noble, cuando tenía aproximadamente 35 años, marcó el inicio de nuevas sublevaciones nobiliarias, al parecer fomentadas por Sancho el Mayor.

Los restos mortales del monarca fueron enterrados en la iglesia de San Juan Bautista, transformada años más tarde en la colegiata de San Isidro de León. Alfonso V dejó dos hijos de su primer matrimonio, el futuro Bermudo III y la infanta Doña Sancha.

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