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Cesar Vallejo

Cesar Vallejo
Cesar Vallejo
Una de las máximas figuras de la poesía hispana, gran promotora de la vanguardia latinoamericana. Para escapar de las persecuciones que sufrió en su Perú natal, viajó a Europa, en un esfuerzo por superar la etapa de desilusión, amargura e incomprensión que sufrió en su patria.

Biografía de Cesar Vallejo

César Vallejo nació en 1892 en Santiago de Chuco, una ciudad de los Andes peruanos. De origen mestizo y provinciano, de abuelos españoles y abuelas indias, provenía de una familia modesta establecida en Santiago de Chuco, una ciudad de los Andes peruanos. Al crecer con diez hermanos y hermanas mayores, sintió muy fuertemente el amor filial y fraternal; y ese sentimiento se extendió a la raza humana, en primer lugar al hombre sencillo, del pueblo, desposeído. Su familia pensó en dedicarlo al sacerdocio: era el menor de los once hermanos; este propósito familiar, acogido por él con entusiasmo en su infancia, explica la presencia en su poesía de abundante vocabulario bíblico y litúrgico, y no deja de estar relacionado con la obsesión del poeta por el problema de la vida y la muerte, que tiene un indudable trasfondo religioso

Trayectoria


Sin duda estaba dotado de un talento artístico especial, pero es cierto que las circunstancias en las que vivió matizaron esas facultades innatas. Por eso pudo escribir poemas como “A mi hermano Miguel” – posiblemente la mejor obra sobre el luto familiar escrita en español – y “Masa”

La tercera y última etapa de la carrera literaria de Vallejo. Etapa de “Poemas Humanos”, “Colacho hermanos”, “España aparta de mi este cáliz” y “La piedra cansada” “Poemas humanos” nacieron en la inmensa y lejana Unión Soviética con algunas estrofas que escribe en el transcurso de su tercer viaje. Y continuarán unos meses más tarde con su llegada a París en febrero de 1932 hasta el 21 de noviembre de 1937.

En ningún momento se desvincula de los acontecimientos sociopolíticos. Aunque sólo “tolerado en el territorio francés donde regresó clandestinamente, asistió a una de las manifestaciones más peligrosas de la época contra “Las cruces de fuego” (un partido de ultraderecha) con el riesgo de ser expulsado de nuevo, ya que no podía regresar o ser asesinado por balas fascistas en la Plaza de la Concordia.

El tiempo pasó y sus poemas se acumularon en el cajón, donde desde [1928] yacían “Poemas en Prosa”. “¿Para qué escribir poemas”, exclama Vallejo un día, “para qué y para quién? ¿Para el cajón? Y será leído después de su muerte. “Y, no puedo soportarlo más con tanto cajón… . “

A principios de 1935 decidió proponer una selección de sus versos a un editor de Madrid que aceptó la propuesta. Por extraña adversidad, Vallejo -que nunca insistió- no recibió una respuesta afirmativa hasta que se declaró la guerra civil en España.

Vallejo resuelve políticamente a un “descanso forzoso” por la intransigencia que opone a lo que él llama “las medias tintas”. Entre otras divergencias no podrá admitir un “frente popular”. Pero la guerra civil surge en España (julio de 1936) y ante la magnitud del acontecimiento, Vallejo deja de lado todas las discrepancias, colaborando inmediatamente en la creación de “Comités de Defensa”, reuniones, recaudaciones de fondos, y emprende una serie de artículos en los que denuncia la iniquidad de la no intervención, que sólo beneficia al fascismo, no tanto franquista como internacional.

El desarrollo de los acontecimientos aumenta su preocupación, y parte para Barcelona y Madrid en diciembre. El 31 vuelve a París. Sus premoniciones no lo engañaron y la angustia lo alejó de su obra poética. Sin duda, impulsado por una esperanza irreductible, continúa sus artículos contra el fascismo. Observa cómo la red de la supuesta no intervención se cierra sobre las personas asesinadas. El 2 de julio, en un congreso internacional de escritores antifascistas, parte de nuevo a España.

Vallejo es nombrado delegado de Perú. Regresa el 12 del mismo mes. Durante el mes de septiembre, surge el monólogo de Vallejo de meses interminables, en unos 80 días escribe 25 poemas, los últimos de “Poemas Humanos” son a la misma España a la que dirige su oración y el exceso de su desesperación, “España, quítame esta copa”.

En diciembre escribe “La piedra cansada”. El 31, al abrirse el año 1938, en Vallejo el poeta y escritor se rompió de forma extraña.

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