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Claudio Monteverdi

Claudio Monteverdi
Claudio Monteverdi
Claudio Monteverdi. Compositor italiano. La figura que mejor ejemplifica la transición en el campo de la música entre la estética renacentista y la nueva expresividad barroca es la del cremonense Monteverdi. Educado en la tradición polifónica de las familias Victoria, Lasso y Palestrina, este músico supo hacer realidad el nuevo y revolucionario concepto de arte musical surgido de las teorías de la Camerata Fiorentina, que, entre otras cosas, llevó al nacimiento de la Ópera.

Claudio Monteverdi biografía corta

Nacido en Cremona en una familia humilde, hijo de un barbero que practicaba la medicina ilegalmente. Estudió música con el famoso teórico veronés Marco Antonio Ingegneri, entonces maestro de capilla de la catedral, quien accedió a mostrar al niño y a un hermano, Giulio Cesare, las claves de la polifonía renacentista.

Se dio a conocer muy pronto como compositor: publicó su primera colección de motetes en Venecia cuando tenía sólo quince años. Su maestría en el arte de tocar la viola le valió un puesto al servicio del duque Vincenzo Gonzaga de Mantua, entonces una de las cortes más prósperas de Italia, en 1592.

Después de seguir a su maestro en la campaña contra los turcos en Austria y Hungría, y de visitar Flandes, viajes que le permitieron conocer otras escuelas musicales fuera de la italiana, fue nombrado maestro de capilla de Mantua en 1601, con la función de proporcionar toda la música necesaria para los actos laicos y religiosos de la corte.

En 1599 se casó con Claudia de Cataneis y en 1607 se estrenó Orfeo, favola in musica, su primer drama musical, considerado la primera ópera de la historia.

Claudio Monteverdi óperas


Una fecha clave en su evolución fue el año 1607, cuando se le encargó componer una ópera. El reto era importante para un compositor educado en la tradición polifónica que hasta entonces se había destacado en la composición de madrigales para varias voces, ya que se trataba de crear una obra según el patrón que Jacopo Peri y Giulio Caccini, ambos músicos de la Camerata Fiorentina, habían establecido en su Euridice, una obra en un nuevo estilo, el llamado estilo rappresentativo, caracterizado por el uso de una sola voz que declama sobre un fondo instrumental poco profundo. Una pieza dramático-musical, en resumen, en la que cada personaje tenía una sola voz.

Esto, que hoy puede parecer pueril, en la época supuso un cambio de mentalidad radical: el abandono de la polifonía, del marco armónico de las diferentes voces, por la cultura de una única línea melódica, la monodía acompañada. El resultado fue La favola d’Orfeo, una composición con la que Monteverdi no sólo superó el modelo de Peri y Caccini, sino que sentó las bases de la ópera tal y como la conocemos hoy en día.

El éxito fue inmediato y dio lugar a nuevos encargos, como L’Arianna, una ópera escrita para las nupcias de Francisco de Gonzaga y Margarita de Saboya, de la que sólo sobrevive un impactante Lamento. La muerte en 1612 de su protector Vincenzo Gonzaga motivó que el músico trocara Mantua por Venecia, donde permaneció hasta su muerte. Maestro de la capilla de la catedral de San Marco, compuso la magistral colección Madrigali guerrieri et amorosi.

Las composiciones religiosas ocupan un lugar prominente en su trabajo durante este largo período. También las óperas: en 1637, cuando el compositor tenía ya setenta años, se abrieron los primeros teatros de ópera públicos en Venecia y, lógicamente, se solicitaron nuevas obras a Monteverdi.

Claudio Monteverdi orfeo


Desde que el músico escribió Orfeo, el espectáculo había evolucionado considerablemente: de la riqueza vocal e instrumental de las primeras óperas se había pasado a un tipo de obra en la que la orquesta se reducía a un pequeño conjunto de cuerdas y bajo continuo, sin coro; además, se había acentuado la distinción entre lo recitativo y lo aireado. A pesar de estas diferencias, Monteverdi supo adaptarse con éxito a las nuevas circunstancias: las dos óperas que nos han llegado, Il ritorno d’Ulisse in patria y L’incoronazione di Poppea, son dos obras maestras del teatro lírico, de una modernidad incuestionable.

En los últimos años

La obra Selva morale e spirituale, publicada en 1640, es un enorme compendio de música sagrada donde se puede volver a apreciar toda la gama de estilos utilizados por Monteverdi. En sus libros sexto, séptimo y octavo de madrigales (1614-1638) se alejó del ideal polifónico renacentista de voces equilibradas y adoptó nuevos estilos que enfatizan la melodía, la línea de bajo, el soporte armónico y la declamación personal o dramática.

En 1637 se inauguró el primer teatro de ópera y Monteverdi, estimulado por la entusiasta acogida del público, compuso una nueva serie de óperas, de las que sólo conocemos Il ritorno d’Ulisse in patria de 1641 y La coronación de Poppea de 1642.

Estas obras, compuestas al final de su vida, contienen escenas de gran intensidad dramática donde la música refleja los pensamientos y las emociones de los personajes. Estas partituras han influido en muchos compositores posteriores y aún permanecen en el repertorio actual.

Monteverdi murió el 29 de noviembre de 1643 en Venecia, dejando una extensa obra que influiría en toda la música posterior. Después de un funeral solemne simultáneo en la catedral de San Marco y en Santa María de los Franceses, sus restos fueron enterrados en esta última.

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