Daniel Alomía Robles

[su_box title=»Daniel Alomía Robles» box_color=»#82445b»]Daniel Alomía Robles. Musicólogo y compositor peruano. Su música incluye varias zarzuelas, una ópera y piezas instrumentales. Desde 1895, realizó una importante labor de recopilación de material musical folclórico de varios países hispanoamericanos.[/su_box]

Síntesis biográfica de Daniel Alomía Robles

Nació en la ciudad de Perú, Huánuco, el 3 de enero de 1871, hijo de Marcial Alomía y Micaela Robles. Su padre era un inmigrante de origen francés y Micaela Robles de nacionalidad peruana. Cuando cumplió 13 años en 1884, su madre lo envió a Lima con su tío Antonio Robles. Estudia el bachillerato en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe. Por sugerencia de su tío y benefactor, comenzó a dibujar, pintar y esculpir, artes que más tarde abandonaría por la música y el canto, cuya vocación le era innata.

En 1887, a mediados de su adolescencia, conoció a Manuel de la Cruz Panizo (negro liberto), compositor y cantante de música religiosa en varias iglesias y monasterios de Lima. Le instruyó en el solfeo y en el canto coral. Panizo murió el 30 de mayo de 1889. Continuó su aprendizaje musical con Claudio Rebagliati, un músico italiano, que armonizó y orquestó el Himno Nacional del Perú.

Para continuar sus estudios profesionales, Alomía Robles eligió estudiar en la Escuela de Medicina de San Fernando de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En uno de sus viajes de estudio a Matucana, se interesó por la curación del uta con hierbas de la montaña y decidió viajar a la selva para estudiarlas, llegando a San Luis de Shuaro (Chanchamayo). En este pueblo conoce al sacerdote franciscano español, José Gabriel Sala, quien lo guía hacia su destino. Le suministra dos piezas de música asháninka (Dos cantos Campas), las dos primeras de su colección de música. Deja entonces los estudios de medicina y se dedica por completo a la música: composición, arreglo y compilación de temas andinos, legado del pasado incaico.

Viajero incansable desde los 24 años, recorrió el Perú profundo con su propia peculiaridad. Se adentró en los lugares más abruptos de la sierra. Recopila las canciones y la música popular tradicional, capturando melodías ancestrales y leyendas de la época incaica y colonial. Colecciona instrumentos musicales y cerámicas de las culturas precolombinas del Perú.

Alomía Robles se casó con la pianista cubana Sebastiana Godoy Agostini, con quien tuvo diez hijos. Cuando Sebastiana murió de cáncer, se casó con su cuñada, Carmela Godoy Agostini. Con ella tuvo dos hijos más, los cineastas peruanos Armando Robles Godoy y Mario Robles Godoy. Su nieta, la periodista Marcela Robles, hija de Armando, es muy conocida. En 1905 fue alcalde de la ciudad de Huacho.

En 1910 su padre Alberto Villalba Muñoz lo presentó en la Universidad de San Marcos como calificativo -junto a Castro y Alviña- de la escala pentafónica de la música andina. Este hecho lo distingue de la escala heptafónica de la música occidental. Viajó en 1917 a Nueva York, con paradas en Ecuador y Cuba. Las casas RCA Victor y Brunswick grabaron en 24 discos sus principales obras. El 16 de junio de 1933, llegó al Callao, regresando a su tierra natal después de una larga estancia en Nueva York. El maestro Rodolfo Holzmann hizo un catálogo de 1056 obras, incluyendo compilaciones y composiciones de la obra de Alomía Robles.

Varias instituciones y personalidades del mundo artístico americano expresaron un profundo interés en su trabajo: El Sr. Peter H. Goldsmith, director de la División Interamericana de la Asociación Americana para la Conciliación Internacional; el maestro Edwin Franko Goldman, director de la banda del mismo nombre; las fundaciones Carnegie y Guggenheim; la Universidad de Columbia y la Universidad de Yale; la Unión Panamericana en Washington y el Presidente Harding de los Estados Unidos. Este último propuso que su ópera Illa Cori se estrenara en las grandes ceremonias de inauguración del Canal de Panamá en 1914. Lamentablemente, el comienzo de la Primera Guerra Mundial 1914-1918 frustró el proyecto. Entre sus obras más conocidas se encuentran la zarzuela «El Cóndor Pasa», «Himno al Sol», el poema sinfónico «El resurgimiento de Los Andes» y la ópera «Illa Cori».

En Lima, recibe homenajes, un nombramiento para un cargo público como jefe de la sección de Bellas Artes del Ministerio de Educación en Lima y numerosos estrenos con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la batuta de su entonces titular, el maestro Theo Buchwald.

Trayectoria profesional

Daniel Alomía Robles fue un compositor incansable con profundas raíces andinas. Sus conceptos musicales diferían radicalmente del academicismo imperante en la época. Fue, sin duda, el primer compositor peruano y, tal vez, latinoamericano, que basó su trabajo de constructor musical en la constante investigación y estudio de los materiales sonoros autóctonos, específicamente andinos, es decir, los que definen -como Manuel González Prada- «el verdadero Perú, la nación formada por la multitud de indios dispersos en la Cordillera».

Su obra creativa encontró en los géneros populares, en la canción y en las breves piezas para piano eficaces canales de expresión mezclados en estructuras formales sencillas y espontáneas. Obviamente, en obras más elaboradas, de cámara, sinfónicas y dramáticas, no trató de alcanzar las complejidades del desarrollo o variación académica convencional, propias de las concepciones europeas, pero dejó hermosos testimonios de una auténtica búsqueda de la expresión musical peruana.

Si aparentemente los méritos del compilador ensombrecieron su genuino talento creativo, es necesario establecer que su trabajo como musicólogo sólo constituye un sólido complemento y fuente de inspiración para el del compositor. Alomía Robles no sólo legó una maravillosa colección de melodías autóctonas sino que también logró, como compositora, una propuesta sencilla, pura y espontánea en el manejo de materiales sonoros andinos, una propuesta visionariamente vinculada a la obra del compositor peruano en el mundo contemporáneo.

Sus últimos años los dedicó a revisar su Colección de Melodías Populares, recientemente publicada por su hijo Simón y Garfunkel popularizó «El Cóndor Pasa», con nuevas letras compuestas por Paul Simón (arriba).

Aparte de esta colección, cabe destacar entre sus obras la ópera Illa Cori (o La Conquista de Quito de Huayna Cápac); la zarzuela Alcedo, de la que sólo queda la Sereneta’, 88 canciones para voz y piano, destacando las basadas en poemas de Manuel González Prada; una Misa de Gloria (1909); los poemas sinfónicos El indio, El amanecer andino y El surgimiento de los Andes; y numerosas piezas para piano como Las Acllas en el Coricancha, En el Caribe, y varios valses, marineras y zorros. Todos con el característico sabor andino que caracteriza a Robles.

La zarzuela El cóndor pasa (cuyas obras más conocidas son Pasacalle y Cachua) fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 16 de marzo de 2004. Esta zarzuela está escrita en prosa y consta de un acto y dos cuadros. El Colectivo Cultural Centenario El Cóndor Pasa, en julio de 2013, reeditó el libreto original que se había perdido durante mucho tiempo, acompañado de un CD donde se graban los diálogos y las 7 partes musicales. Se reeditó los días 14, 15 y 16 de noviembre de 2013 en el Teatro UNI de Lima, celebrando su primer centenario.

La música fue reconstruida a partir de la partitura original escrita por el autor. Este trabajo (incluyendo el restablecimiento de la zarzuela), fue posible gracias al esfuerzo del musicólogo Luis Salazar Mejía y del gestor cultural Mario Cerrón Fetta, (miembros del citado colectivo), que no contaron con ninguna ayuda, ni pública ni privada. La Pasacalle El cóndor pasa ha sido interpretada por artistas tan famosos como el dúo Simon & Garfunkel. En 1965, el músico estadounidense Paul Simon escuchó la versión de la melodía del grupo Los Incas en una presentación en el Théâtre de l’Est parisien (París) en la que participaron ambos. Simon pide permiso al grupo para utilizarla en su producción, a la que el grupo reporta la canción como una melodía popular de autor peruano con un arreglo de Jorge Milchberg (director de Los Incas). Milchberg aparece como co-autor del arreglo porque le agregó dos notas, por las cuales cobró una regalía. En 1970, el dúo Simon & Garfunkel interpretó una versión de la interpretación de Los Incas con letra en inglés escrita por Simon bajo el nombre de El Cóndor Pasa (If I Could) e incluida en el álbum Bridge Over Troubled Water. Esta versión alcanzó gran fama internacional. Los créditos no incluían a Daniel Alomia Robles como compositor, ya que se consideraba una melodía del folclore andino, sólo a Simón como autor de la letra.

Muerte

Atacado por una septicemia, murió en Chosica, a 30 km al este de Lima, el 17 de julio de 1942 a la edad de 71 años, dejando varias composiciones sin terminar y el proyecto de un departamento de investigación con el compositor puneño Theodoro Valcárcel, un artista también de linaje y vocación andina.

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