Félix Lope de Vega

[su_box title=» Félix Lope de Vega» box_color=»#82445b»]Lope de Vega. Fue uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español y, por la extensión de su obra, posiblemente uno de los autores más prolíficos de la literatura occidental.

Renovó las fórmulas del teatro español en una época en la que empezaba a ser un fenómeno cultural y de masas. Máximo exponente, junto con Tirso de Molina y Calderón de la Barca, del teatro barroco español, sus obras siguen siendo representadas hoy en día y constituyen uno de los máximos niveles alcanzados en la literatura y las artes españolas.

Se le atribuyen unos 3.000 sonetos, 3 novelas, 4 cuentos, 9 épicas, 3 poemas didácticos y varios cientos de comedias, su vida fue tan extrema como su obra.[/su_box]

Síntesis biográfica


Nació el 25 de noviembre de 1562 en Madrid, España, en una familia humilde del Valle de Carriedo en las montañas de Cantabria. Hijo de Félix de Vega, bordador de profesión, y Francisca Fernández Flórez. Se sabe que tras una breve estancia en Valladolid, el padre se trasladó a Madrid en 1561, quizás atraído por las posibilidades de la recién inaugurada capital de la Villa y Corte.

Lope de Vega declaró más tarde que el padre llegó a Madrid para una aventura amorosa de la que la futura madre lo rescataría. Así, el escritor sería el fruto de la reconciliación y debería su existencia a los mismos celos que tanto analizaría en la obra. De niño muy precoz, a los cinco años leía latín y español, y a la misma edad componía versos. Siempre según los testimonios, a los doce años escribía comedias.
Su gran talento le llevó a la escuela del poeta y músico Vicente Espinel, en Madrid, al que siempre citó con veneración. Continuó su educación en el Estudio de la Compañía de Jesús, que más tarde se convirtió en el Colegio Imperial. Luego estudió durante cuatro años, 1577-1581, en la Universidad de Alcalá de Henares, pero no obtuvo ningún título. Tal vez su comportamiento desordenado y mujeriego le hizo inadecuado para el sacerdocio. Los altos protectores dejan de pagar sus estudios. Así, Lope no obtiene el grado de bachiller y para ganarse la vida tiene que trabajar como secretario de aristócratas y prohombres, o escribir comedias y obras de circunstancias.

En 1583 se alistó en la marina y luchó en la batalla de la isla Terceira bajo las órdenes de su futuro amigo don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz de Mudela. Tiempo después dedicaría una comedia al hijo del marqués. Estudió gramática con los tea-tinos y matemáticas en la Real Academia y fue secretario del Marqués de las Navas; pero se distrajo por las continuas aventuras amorosas. Elena Osorio fue su primer gran amor, la «Filis» de sus versos, separada entonces de su marido, el actor Cristóbal Calderón; Lope le pagaba sus favores con comedias para la compañía del padre de la amada, el empresario teatral o autor Jerónimo Velázquez. En 1587 Elena aceptó casarse con el noble Francisco Perrenot Granvela, sobrino del poderoso cardenal Granvela.

Exilio


Lope de Vega hizo circular algunas calumnias contra Elena y su familia: Una dama se vende a quien la quiere. Denunció la situación en su comedia Belardo furioso y en una serie de sonetos y romances pastorales y moriscos, por lo que una sentencia judicial lo envió a prisión. Volvió a delinquir y en un segundo proceso judicial fue desterrado durante ocho años de la Corte y dos del Reino de Castilla, con la amenaza de la pena de muerte si desobedecía la sentencia.

Años más tarde, Lope de Vega recordaría su aventura amorosa con Elena Osorio en su novela La Dorotea. Sin embargo, ya se había enamorado de Isabel de Alderete y Urbina, hija del pintor del rey Diego de Urbina, con quien se casó el 10 de mayo de 1588 tras secuestrarla con su consentimiento. En sus versos la llamaba con el anagrama «Belisa». Más tarde intentó reanudar su carrera militar alistándose en la Gran Armada, en el galeón San Juan. En esa época escribió un poema épico en octavas reales al estilo de Ludovico Ariosto: La belleza de Angélica, que pasó desapercibido. Con Isabel de Urbina vivió en Valencia y allí continuó perfeccionando su fórmula dramática, asistiendo a las actuaciones de una serie de ingeniosos personajes pertenecientes a la llamada Academia del Nocturno, como el canónigo Francisco Agustín Tárrega, el secretario del duque de Gandia Gaspar de Aguilar, Guillén de Castro, Carlos Boil y Ricardo de Turia.

Aprendió a desobedecer la unidad de acción contando dos historias en lugar de una en la misma obra, el llamado imbroglio o lío italiano. Tras dos años de exilio del reino, Lope de Vega se trasladó a Toledo en 1590 y allí sirvió a Don Francisco de Ribera Barroso, más tarde al segundo Marqués de Malpica y, algún tiempo después, al quinto Duque de Alba, Don Antonio de Toledo y Beamonte. Para ello se incorporó como caballero de cámara a la corte ducal de Alba de Tormes, donde vivió entre 1592 y 1595. En este lugar leyó el teatro de Juan del Encina, del que tomó el personaje del gracioso o figura del donaire, perfeccionando aún más su fórmula dramática. En el otoño de 1594, Isabel de Urbina murió de parto o puerperio. Escribió su novela pastoral La Arcadia.

Los últimos años


En los últimos años de su vida Lope de Vega se enamoró de Marta de Nevares, en lo que se puede considerar un «sacrilegio» ya que él era sacerdote; era una mujer muy hermosa de ojos verdes, como afirma Lope en los poemas que compuso para ella llamándola «Amarilis» o «Marcia Leonarda», como en las novelas que le dedicó.

Durante este período, cultivó especialmente la poesía cómica y filosófica, desplegándose en el heterónomo poeta burlesco Tomé de Burguillos y meditando serenamente sobre la vejez y su loca juventud en romances como los famosos »nacelles».

Los últimos años de Lope fueron infelices a pesar de los honores que recibió del rey y del Papa. Sufrió el hecho de que Marta se quedó ciega en 1626, y murió loca, en 1628. Lope Félix, su hijo con Micaela de Luján y que también tenía vocación poética, se ahogó pescando perlas en 1634 en la isla de Margarita. Su amada hija Antonia Clara fue secuestrada por un caballero, su novio, para colmo, el Tenorio.

Feliciana, su única hija legítima para entonces, tuvo dos hijos: uno se hizo monja y el otro, el capitán Luis Antonio de Usategui y Vega, murió en Milán al servicio del rey. Sólo una de sus hijas naturales, la monja Marcela, le sobrevivió.

Muerte

Lope de Vega murió el 27 de agosto de 1635. Su muerte fue sentida por la mayoría de los españoles. Doscientos autores le escribieron panegíricos que fueron publicados en Madrid y Venecia.

Durante su vida, sus obras ganaron una reputación mítica. «Es de Lope» era una frase frecuentemente usada para indicar que algo era excelente, lo que no siempre ayudaba a atribuir sus comedias correctamente. A este respecto, su discípulo Juan Pérez de Montalbán cuenta en su fama póstuma a la vida y muerte del doctor Frey Lope de Vega Carpio (Madrid, 1636), una estampa compuesta para exaltar la memoria del Fénix, que un hombre vio pasar un magnífico entierro diciendo que «era de Lope», a lo que Montalbán añadió que «acertó dos veces». Cervantes, a pesar de su antipatía por Lope, lo llamó «el monstruo de la naturaleza» por su fecundidad literaria.

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