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Mariano Melgar Valdivieso

Mariano Melgar Valdivieso
Mariano Melgar Valdivieso
Mariano Melgar Valdivieso. Poeta peruano. Considerado uno de los fundadores de la literatura peruana contemporánea.

Biografía de Mariano Melgar Valdivieso


Nació el 8 de septiembre de 1791 en Arequipa, Perú.

Estudios

De gran precocidad intelectual, estudió filosofía y teología y recibió las órdenes religiosas menores en 1810; pero abandonó su carrera eclesiástica cuando se enamoró de una dama, María Santos Corrales, que aparece en sus poemas con el nombre de Silvia.

Mariano Melgar obras

Enseñó latín, retórica, filosofía, física y matemáticas. En 1812 viajó a Lima para estudiar derecho en el claustro de San Carlos, coincidiendo su estancia en la capital con las manifestaciones a favor de la independencia.

Melgar regresó a Arequipa en 1814; mientras tanto, su amada Silvia cedió a la oposición de sus padres y rechazó al poeta; el dolor afectó seriamente su salud. Esta fue probablemente la razón de la excelente traducción del Remedia amoris de Ovidio, que dejó inédito, y por supuesto, de la composición Carta a Silvia.

Poco después, Melgar se unió a la rebelión emancipadora de Mateo Pumacahua, a quien sirvió como auditor de guerra; después de la batalla de Umachiri fue capturado y sometido a un consejo de guerra; el 11 de marzo de 1815 fue fusilado. Póstumamente, en 1878, se publicó el volumen Poesías de don Mariano Melgar.

A pesar de su formación neoclásica, la obra de Melgar presenta rasgos prerrománticos: sentimentalismo, amor a la naturaleza, culto a la libertad y fervor patriótico. También es prerromántico su interés por las inquietudes del pueblo y su asimilación de una forma mestiza de canto muy extendida en los Andes, el yaraví, en el que el idioma es el español pero la música y el tema son andinos. Los yaravíes de Melgar significaron el triunfo de esa vena popular entre los estratos urbanos y cultos, especialmente en Arequipa, donde un yaraví melgariano es considerado como una especie de himno de la “patria chica”.

Los yaravíes son composiciones en metros cortos cuyo tema más común es el lamento del amor; se cantan con el acompañamiento de una guitarra o una “quena” (flauta de caña indígena peruana). Desde un punto de vista estrictamente literario, los yaravíes de Melgar son un tanto ingenuos y su versificación suele ser defectuosa, pero alcanzan un singular dramatismo con la música y con los acentos dolorosos de los cantantes. También constituyen una manifestación extremadamente interesante del mestizaje cultural en América.

En la forma de yaraví hay, por supuesto, rastros de la poesía española de la época (particularmente de Meléndez Valdés). Pero, en el espíritu y en el nombre mismo, el yaraví proviene de los harauis de los Incas, canciones líricas de amor o de asuntos del país, tristes o felices, y acompañadas por la flauta. Documentado por los cronistas, en los siglos XVI y XVII se mencionan como canciones indígenas y populares, sin especificar bien su carácter. Pero en el siglo XVIII, con la iniciación de la conciencia nacional y los anuncios del romanticismo, alcanzan nuevo impulso, especialmente en el sur del Perú, y ya con el carácter específico de la poesía triste, de la lamentación y la soledad.

Originalmente compuesta en lengua quechua, fue escrita más tarde en español; rural en sus inicios, el yaraví pasó a la ciudad, y la “quena” fue unida o sustituida por la guitarra. El centro de esa transformación criolla fue Arequipa, y Melgar fue el poeta más excelente y dramático. En la edición póstuma de la Poesía de Don Mariano Melgar (1878) sólo aparecen diez yaravíes, pero se le atribuyen muchos más, porque su nombre se ha convertido en un símbolo del género. Su poder de atracción sigue siendo tan grande que sus yaravíes siguen cantando y llorando noche tras noche en Arequipa.

Además de los yaravíes, en las inclinaciones líricas de Mariano Melgar hay diversas facetas: la de poeta erótico, influenciado principalmente por la anacreóntica que había leído; la de autor de odas, entre las que destacan las dedicadas a la libertad y al mar, con algunas elegancias, y la de escritor de fábulas, aspecto muy singular en la lírica peruana. Sólo hay cinco fábulas que escribió (el cantero y el burro, las abejas, los loros en un maizal, los gallos y los pavos y el burro cornudo). Su formación clásica adquirida en el seminario, que no dejó de influirle a lo largo de su breve carrera lírica, le llevó a traducir composiciones de Ovidio y Virgilio. En su traducción de la Remedia amoris de Ovidio modificó inteligentemente su título a Arte del olvido.

Cuando estalló la rebelión independentista de los hermanos Angulo y Mateo Pumacahua, Mariano Melgar se unió a las filas patrias de Arequípa. El cacique Pumacahua lo nombró Auditor de Guerra, y como tal asistió a la batalla de Umachiri el 11 de marzo de 1815. Desafortunadamente, los monárquicos se llevaron la victoria y capturaron muchos prisioneros. Entre ellos estaba nuestro joven poeta, que fue fusilado al día siguiente en el mismo campo de batalla.

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